Madrid · EspañaForjando guerreros del Altísimo

Nuestra declaración de fe

La verdad que creemos, vivimos y proclamamos.

Confesamos un solo DIOS: EL PADRE, EL HIJO y EL ESPÍRITU SANTO. Honramos a EL PADRE, proclamamos a JESUCRISTO como REDENTOR y SALVADOR, y dependemos completamente de la dirección del ESPÍRITU SANTO.

Por qué importa la doctrina

Verdad que conduce a adoración, santidad y misión

Esta declaración resume las convicciones que enseñamos y protegemos como familia espiritual. No sustituye a la Biblia ni pretende agotar su riqueza: señala el marco desde el cual interpretamos, ministramos y caminamos juntos.

Recibimos la obra poderosa del ESPÍRITU SANTO sin separar experiencia y verdad. Abrazamos sin reservas todos Sus dones y el ministerio quíntuple, y al mismo tiempo exigimos fundamento bíblico, carácter, amor, orden y rendición de cuentas.

Nuestra fe trinitaria

Un solo DIOS en tres Personas

No presentamos a una Persona divina olvidando a las demás. Adoramos a EL PADRE, por medio de EL HIJO, en la comunión y el poder de EL ESPÍRITU SANTO.

01Amor, propósito y adopción

EL PADRE

Creemos en EL PADRE eterno, santo y soberano. Él nos amó, envió al HIJO para nuestra salvación, recibe a quienes vienen por medio de JESUCRISTO y los adopta como hijos en Su familia.

Juan 3:16 · Juan 4:23–24 · Efesios 1:3–6
02Redención, salvación y señorío

EL HIJO

Creemos en JESUCRISTO, EL HIJO eterno: verdadero DIOS y verdadero hombre, nuestro SEÑOR, REDENTOR y SALVADOR. Su muerte y resurrección son el único fundamento de nuestra reconciliación con EL PADRE.

Juan 1:1–14 · Juan 14:6 · Colosenses 1:13–20
03Presencia, dirección y poder

EL ESPÍRITU SANTO

Creemos en EL ESPÍRITU SANTO, Persona divina que glorifica a JESUCRISTO, habita en los creyentes, nos guía a toda verdad, santifica, reviste de poder y distribuye Sus dones a la Iglesia.

Juan 14:16–17 · Juan 16:13–15 · 1 Corintios 12:4–11
I

La revelación, DIOS y la salvación

Nuestra fe comienza con lo que DIOS ha revelado en la Escritura y alcanza su centro pleno en la persona y obra de JESUCRISTO.

01

Las Sagradas Escrituras

Creemos que la Biblia fue inspirada por DIOS, es veraz en todo cuanto afirma y constituye la autoridad suprema para la fe, la doctrina y la conducta. Toda enseñanza, experiencia, sueño, profecía o práctica ministerial debe ser examinada a su luz.

2 Timoteo 3:16–17 · 2 Pedro 1:20–21 · Salmo 119:105
02

Un solo DIOS: EL PADRE, EL HIJO y EL ESPÍRITU SANTO

Creemos en un solo DIOS, eterno, santo y soberano, que existe en tres Personas distintas y plenamente divinas: EL PADRE, EL HIJO y EL ESPÍRITU SANTO. Son iguales en naturaleza, gloria, majestad y eternidad; no son tres dioses, sino un solo DIOS en perfecta unidad. EL PADRE ama, envía, gobierna, recibe nuestra adoración y nos adopta en JESUCRISTO.

Deuteronomio 6:4 · Mateo 28:19 · 2 Corintios 13:14
03

JESUCRISTO: SEÑOR, REDENTOR Y SALVADOR

Creemos que JESUCRISTO es EL HIJO eterno de DIOS: concebido por EL ESPÍRITU SANTO, nacido de la virgen María, plenamente DIOS y plenamente hombre, sin pecado. Es nuestro único REDENTOR y SALVADOR: murió de forma sustitutiva, resucitó corporalmente, ascendió a la diestra de EL PADRE, reina y volverá en gloria.

Juan 1:1–14 · Colosenses 2:9 · 1 Corintios 15:3–4 · Hechos 1:9–11
04

La humanidad, la caída y el pecado

Creemos que toda persona fue creada a imagen de DIOS, con dignidad y propósito. Por la desobediencia entraron el pecado y la muerte, y toda la humanidad quedó necesitada de reconciliación, incapaz de salvarse por méritos propios.

Génesis 1:26–27 · Romanos 3:23 · Romanos 5:12
05

La salvación por gracia

Creemos que la salvación nace del amor y propósito de EL PADRE, fue comprada por la sangre de JESUCRISTO y es aplicada a nosotros por EL ESPÍRITU SANTO. Se recibe por gracia mediante la fe e incluye arrepentimiento, perdón, justificación, nuevo nacimiento y adopción. Las buenas obras son fruto de la salvación, nunca su precio.

Juan 3:3–16 · Hechos 2:38 · Efesios 2:8–10 · Romanos 10:9–10
II

La vida y el poder del ESPÍRITU SANTO

La vida cristiana no se sostiene solamente con conocimiento: dependemos de la presencia, santificación, poder y dirección del ESPÍRITU SANTO.

06

La persona y obra del ESPÍRITU SANTO

Creemos que el ESPÍRITU SANTO es DIOS y persona divina, no una fuerza impersonal. Convence de pecado, regenera, habita en cada creyente, revela a JESUCRISTO, guía a la verdad, produce fruto, santifica y capacita. Como Iglesia deseamos depender por completo de Su presencia, Su voz y Su dirección.

Juan 14:16–17 · Juan 16:7–15 · Gálatas 5:22–25
07

El bautismo en el ESPÍRITU SANTO

Creemos que JESUCRISTO bautiza con el ESPÍRITU SANTO y fuego para otorgar poder, testimonio y valentía. Animamos a todo creyente a buscar esta llenura continua; en Hechos se manifiesta con lenguas, profecía, alabanza inspirada y proclamación poderosa.

Hechos 1:5–8 · Hechos 2:1–18 · Hechos 10:44–46 · Hechos 19:6
08

Todos los dones del ESPÍRITU SANTO permanecen vigentes

Afirmamos sin reservas la plena vigencia y operación de todos los dones del ESPÍRITU SANTO: palabra de sabiduría, palabra de ciencia, fe, dones de sanidades, milagros, profecía, discernimiento de espíritus, diversos géneros de lenguas e interpretación de lenguas. Los recibimos y procuramos con fe, amor, orden, humildad y discernimiento.

Romanos 12:4–8 · 1 Corintios 12:4–11 · 1 Corintios 13–14
09

Santificación, carácter y fruto

Creemos que DIOS llama a Su pueblo a una vida santa. La santificación es una obra de gracia que comienza en la conversión y continúa mientras somos transformados a la imagen de JESUCRISTO. La unción jamás sustituye al carácter.

1 Pedro 1:15–16 · Romanos 12:1–2 · 2 Corintios 3:18 · Hebreos 12:14
III

La Iglesia, el ministerio y las ordenanzas

JESUCRISTO es la cabeza de Su Iglesia. Toda autoridad es delegada, todo don sirve al cuerpo y todo ministerio permanece sometido a la Palabra.

10

La Iglesia y la comunión de los santos

Creemos en una Iglesia universal y en comunidades locales donde se adora, enseña, ora, comparte, disciplina, cuida y envía. Cada creyente pertenece al cuerpo de JESUCRISTO, recibe dones y es llamado a servir; nadie madura en aislamiento.

Hechos 2:42–47 · 1 Corintios 12:12–27 · Colosenses 1:18
11

El ministerio quíntuple y su orden bíblico

Creemos que JESUCRISTO continúa dando apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros para perfeccionar a los santos, edificar Su cuerpo y llevarlo a madurez. La Escritura declara que DIOS puso primero apóstoles y luego profetas: entendemos este orden como prioridad funcional para fundamento, dirección, gobierno y equipamiento, no como superioridad personal. Apóstoles y profetas cooperan como ministerios fundamentales bajo JESUCRISTO, la piedra angular; evangelistas, pastores y maestros son igualmente indispensables para la cosecha, el cuidado y la estabilidad doctrinal. Ninguno reemplaza a CRISTO, añade Escritura ni reproduce la autoridad irrepetible de los apóstoles del Cordero.

1 Corintios 12:28 · Efesios 2:20 · Efesios 4:11–16 · Apocalipsis 21:14
12

Gobierno, orden y misión apostólica

Creemos que JESUCRISTO gobierna Su Iglesia por el ESPÍRITU SANTO, conforme a la PALABRA, y concede una gracia apostólica para edificar y ordenar. El servicio apostólico guarda doctrina y visión, establece cultura y estructura, reconoce líderes, forma equipos, corrige desviaciones, resuelve asuntos de gobierno, abre y fortalece obras y comisiona obreros. Opera en pluralidad con profetas, ancianos y los demás ministerios, con responsabilidad y rendición de cuentas. Su autoridad es delegada, paternal y constructiva: existe para proteger, alinear, madurar, multiplicar y enviar, nunca para dominar conciencias, manipular o levantar culto a una personalidad.

1 Corintios 12:28 · 2 Corintios 10:8 · Hechos 13:1–4 · Hechos 15:1–29 · Tito 1:5
13

El ministerio profético, la revelación y el discernimiento

Creemos que el don de profecía puede operar en los creyentes según el ESPÍRITU SANTO, y que el ministerio del profeta requiere un llamado reconocido, carácter probado, fruto constante y responsabilidad. Los profetas disciernen tiempos y ambientes, velan en intercesión, revelan el corazón y propósito de DIOS, llaman al arrepentimiento, confirman llamados y envíos y ministran dirección, edificación, exhortación y consuelo. Cooperan con los apóstoles para alinear y fortalecer la obra. Toda palabra debe ser juzgada por la Escritura y por creyentes maduros; ninguna revelación personal crea doctrina, controla decisiones ni sustituye la voz de la PALABRA.

Efesios 2:20 · Hechos 11:27–30 · Hechos 13:1–3 · 1 Corintios 14:3, 29 · 1 Tesalonicenses 5:19–22
14

El bautismo en agua

Creemos en el bautismo por inmersión de quienes se han arrepentido y han creído en JESUCRISTO. Es un acto público de obediencia que identifica al creyente con Su muerte, sepultura y resurrección; no es una obra humana que compre la salvación.

Mateo 28:19 · Hechos 2:38–41 · Romanos 6:3–4
15

La Cena del SEÑOR

Creemos que el pan y la copa fueron instituidos por JESUCRISTO para recordar Su sacrificio, participar en comunión, anunciar Su muerte y esperar Su regreso. La celebramos con gratitud, reverencia, examen propio y unidad.

Lucas 22:14–20 · 1 Corintios 10:16–17 · 1 Corintios 11:23–29
IV

El Reino, la misión y nuestra esperanza

El Evangelio anuncia salvación integral en JESUCRISTO, moviliza a la Iglesia hacia las naciones y mantiene sus ojos puestos en el regreso del REY.

16

Sanidad, señales y milagros

Creemos que DIOS sana y obra milagros hoy. Oramos con fe, compasión y perseverancia en el nombre de JESUCRISTO, reconociendo Su soberanía. No prometemos resultados que DIOS no ha garantizado ni culpamos al enfermo cuando la respuesta no llega como esperamos.

Isaías 53:4–5 · Marcos 16:17–18 · Santiago 5:14–16
17

Liberación y guerra espiritual

Creemos que la guerra espiritual es real y que JESUCRISTO, mediante Su cruz y resurrección, venció a Satanás, despojó a los principados y dio a Su Iglesia autoridad para resistir al diablo, expulsar demonios y destruir las obras de las tinieblas. Peleamos desde la victoria de CRISTO con la armadura de DIOS, la PALABRA, oración, intercesión, ayuno, fe, alabanza, obediencia y santidad. Ministramos liberación con arrepentimiento, perdón, renuncia, cierre de puertas, renovación de la mente y discipulado. Intercedemos por personas, familias, congregaciones, ciudades y naciones, recordando que nuestra lucha no es contra seres humanos. Rechazamos la especulación, el miedo, el espectáculo, la violencia, la humillación y el diálogo con espíritus para buscar información.

Lucas 10:17–20 · Colosenses 2:14–15 · 2 Corintios 10:3–5 · Efesios 6:10–18 · 1 Juan 3:8
18

La Gran Comisión y las naciones

Creemos que toda la Iglesia ha sido enviada a predicar el Evangelio, hacer discípulos, bautizar y enseñar. El poder del ESPÍRITU SANTO nos impulsa desde nuestros hogares y ciudad hasta las naciones, plantando y fortaleciendo obras que permanezcan fieles a JESUCRISTO.

Mateo 28:18–20 · Marcos 16:15–20 · Hechos 1:8
19

El arrebatamiento y el regreso de JESUCRISTO

Creemos que JESUCRISTO arrebatará a Su Iglesia antes de la Gran Tribulación: los muertos en CRISTO resucitarán y los creyentes vivos serán transformados para encontrarse con el SEÑOR en el aire. También creemos en Su regreso personal, visible y glorioso, la resurrección, el juicio final y la eternidad. No fijamos fechas; vivimos en esperanza, santidad, vigilancia y misión.

1 Tesalonicenses 4:13–18 · 1 Corintios 15:51–52 · Apocalipsis 3:10 · Tito 2:13

Nuestra posición en la batalla

Guerra espiritual bajo la victoria y el señorío de JESUCRISTO

No exaltamos las tinieblas ni construimos una doctrina alrededor del enemigo. Nuestro centro es JESUCRISTO: Su cruz, Su resurrección, Su autoridad y la presencia del ESPÍRITU SANTO.

Reconocemos el conflicto espiritual, discernimos sus diferentes expresiones y ministramos con firmeza, compasión, orden y responsabilidad. La meta no es solamente expulsar una opresión, sino conducir a la persona a una vida libre, llena del ESPÍRITU SANTO y establecida en la verdad.

POSICIÓN DE MIVN

La Iglesia no pelea para intentar obtener victoria: permanece en la victoria que JESUCRISTO ya conquistó y ejecuta Su autoridad para que las personas sean libres y el Reino de DIOS avance.

01

La victoria y la autoridad están en JESUCRISTO

Satanás y los poderes de las tinieblas son enemigos creados y derrotados, no rivales iguales a DIOS. Por Su cruz y resurrección, JESUCRISTO los despojó y triunfó sobre ellos. La Iglesia ministra desde esa victoria, bajo autoridad delegada y nunca desde poder humano independiente.

Lucas 10:17–20 · Colosenses 2:14–15 · Efesios 1:19–23
02

Nuestras armas son espirituales y poderosas en DIOS

Permanecemos firmes con la verdad, la justicia, el Evangelio, la fe, la salvación, la PALABRA y toda oración. Resistimos en el NOMBRE DE JESUCRISTO mediante fe, intercesión, ayuno, alabanza, obediencia, santidad, la sangre del CORDERO y la palabra de nuestro testimonio. No combatimos con violencia, temor ni métodos carnales.

2 Corintios 10:3–5 · Efesios 6:10–18 · Apocalipsis 12:11
03

Liberación que conduce a restauración y discipulado

Ministramos libertad a quienes sufren opresión, ordenando a los espíritus inmundos salir en el NOMBRE DE JESUCRISTO. Guiamos a la persona en arrepentimiento, perdón, renuncia a todo pacto y práctica de tinieblas, cierre de puertas, renovación de la mente y vida llena del ESPÍRITU SANTO. La libertad debe ser protegida mediante discipulado, comunión y obediencia.

Marcos 16:17 · Lucas 11:20–26 · Hechos 19:18–20 · Romanos 12:2
04

Discernimiento para personas, familias, ciudades y naciones

Oramos contra toda obra de engaño, esclavitud, idolatría, injusticia y opresión que afecte a personas, familias, congregaciones y territorios. Nuestra lucha nunca es contra seres humanos. Distinguimos entre la carne, el sistema del mundo y la acción demoníaca, y no convertimos sospechas, nombres o experiencias aisladas en doctrina.

Daniel 10:12–13 · Efesios 6:12 · 1 Pedro 5:8–9 · 1 Juan 4:1

Orden ministerial: no buscamos conocimiento en los demonios ni damos autoridad doctrinal a sus palabras. Toda ministración se somete al NOMBRE DE JESUCRISTO, a la PALABRA, al discernimiento del ESPÍRITU SANTO y al cuidado responsable de las personas.

Nuestra esperanza bienaventurada

Creemos en el arrebatamiento antes de la Gran Tribulación

Esta es la posición escatológica que MIVN confiesa y enseña: aguardamos a JESUCRISTO, nuestro SALVADOR, quien vendrá por Su Iglesia antes de la Gran Tribulación.

01

El encuentro con el SEÑOR

JESUCRISTO descenderá del cielo; los muertos en CRISTO resucitarán y los creyentes vivos serán transformados y arrebatados para encontrarse con Él en el aire.

1 Tesalonicenses 4:16–17 · 1 Corintios 15:51–52
02

Antes de la Gran Tribulación

Confesamos como posición doctrinal de MIVN que el arrebatamiento de la Iglesia ocurrirá antes del período de la Gran Tribulación. Esperamos a JESUCRISTO, quien nos libra de la ira venidera.

1 Tesalonicenses 1:10 · 1 Tesalonicenses 5:9 · Apocalipsis 3:10
03

Esperanza, santidad y vigilancia

Esta esperanza no nos conduce a fijar fechas, sino a vivir preparados, consagrados, vigilantes y ocupados en la misión hasta que nuestro SEÑOR venga por Su Iglesia.

Tito 2:13 · 1 Juan 3:2–3 · Mateo 24:42–44

Nuestro orden ministerial

Cómo protegemos la verdad y a las personas

La madurez espiritual no consiste en apagar lo sobrenatural, sino en ministrarlo de una manera que honre a DIOS, edifique a la Iglesia y cuide a cada persona.

01

La PALABRA gobierna

Toda doctrina y práctica se examina en el contexto completo de la Escritura.

02

JESUCRISTO es el centro

Los dones, títulos y experiencias nunca ocupan el lugar que pertenece al SEÑOR.

03

El fruto confirma

Valoramos santidad, verdad, amor, justicia y vidas transformadas por encima de la apariencia.

04

La autoridad rinde cuentas

Ningún líder está por encima de corrección, cuidado pastoral o responsabilidad ética.

Una confesión viva

Doctrina que se convierte en vida

No queremos una ortodoxia sin presencia ni una experiencia sin fundamento. Anhelamos conocer la verdad, obedecerla en el poder del ESPÍRITU SANTO y mostrar el carácter de JESUCRISTO en todo.

De la convicción al servicio

Conoce cómo formamos y enviamos a cada creyente

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