EL PADRE
Creemos en EL PADRE eterno, santo y soberano. Él nos amó, envió al HIJO para nuestra salvación, recibe a quienes vienen por medio de JESUCRISTO y los adopta como hijos en Su familia.
Juan 3:16 · Juan 4:23–24 · Efesios 1:3–6Nuestra declaración de fe
Confesamos un solo DIOS: EL PADRE, EL HIJO y EL ESPÍRITU SANTO. Honramos a EL PADRE, proclamamos a JESUCRISTO como REDENTOR y SALVADOR, y dependemos completamente de la dirección del ESPÍRITU SANTO.
Por qué importa la doctrina
Esta declaración resume las convicciones que enseñamos y protegemos como familia espiritual. No sustituye a la Biblia ni pretende agotar su riqueza: señala el marco desde el cual interpretamos, ministramos y caminamos juntos.
Recibimos la obra poderosa del ESPÍRITU SANTO sin separar experiencia y verdad. Abrazamos sin reservas todos Sus dones y el ministerio quíntuple, y al mismo tiempo exigimos fundamento bíblico, carácter, amor, orden y rendición de cuentas.
Nuestra fe trinitaria
No presentamos a una Persona divina olvidando a las demás. Adoramos a EL PADRE, por medio de EL HIJO, en la comunión y el poder de EL ESPÍRITU SANTO.
Creemos en EL PADRE eterno, santo y soberano. Él nos amó, envió al HIJO para nuestra salvación, recibe a quienes vienen por medio de JESUCRISTO y los adopta como hijos en Su familia.
Juan 3:16 · Juan 4:23–24 · Efesios 1:3–6Creemos en JESUCRISTO, EL HIJO eterno: verdadero DIOS y verdadero hombre, nuestro SEÑOR, REDENTOR y SALVADOR. Su muerte y resurrección son el único fundamento de nuestra reconciliación con EL PADRE.
Juan 1:1–14 · Juan 14:6 · Colosenses 1:13–20Creemos en EL ESPÍRITU SANTO, Persona divina que glorifica a JESUCRISTO, habita en los creyentes, nos guía a toda verdad, santifica, reviste de poder y distribuye Sus dones a la Iglesia.
Juan 14:16–17 · Juan 16:13–15 · 1 Corintios 12:4–11Nuestra fe comienza con lo que DIOS ha revelado en la Escritura y alcanza su centro pleno en la persona y obra de JESUCRISTO.
Creemos que la Biblia fue inspirada por DIOS, es veraz en todo cuanto afirma y constituye la autoridad suprema para la fe, la doctrina y la conducta. Toda enseñanza, experiencia, sueño, profecía o práctica ministerial debe ser examinada a su luz.
2 Timoteo 3:16–17 · 2 Pedro 1:20–21 · Salmo 119:105Creemos en un solo DIOS, eterno, santo y soberano, que existe en tres Personas distintas y plenamente divinas: EL PADRE, EL HIJO y EL ESPÍRITU SANTO. Son iguales en naturaleza, gloria, majestad y eternidad; no son tres dioses, sino un solo DIOS en perfecta unidad. EL PADRE ama, envía, gobierna, recibe nuestra adoración y nos adopta en JESUCRISTO.
Deuteronomio 6:4 · Mateo 28:19 · 2 Corintios 13:14Creemos que JESUCRISTO es EL HIJO eterno de DIOS: concebido por EL ESPÍRITU SANTO, nacido de la virgen María, plenamente DIOS y plenamente hombre, sin pecado. Es nuestro único REDENTOR y SALVADOR: murió de forma sustitutiva, resucitó corporalmente, ascendió a la diestra de EL PADRE, reina y volverá en gloria.
Juan 1:1–14 · Colosenses 2:9 · 1 Corintios 15:3–4 · Hechos 1:9–11Creemos que toda persona fue creada a imagen de DIOS, con dignidad y propósito. Por la desobediencia entraron el pecado y la muerte, y toda la humanidad quedó necesitada de reconciliación, incapaz de salvarse por méritos propios.
Génesis 1:26–27 · Romanos 3:23 · Romanos 5:12Creemos que la salvación nace del amor y propósito de EL PADRE, fue comprada por la sangre de JESUCRISTO y es aplicada a nosotros por EL ESPÍRITU SANTO. Se recibe por gracia mediante la fe e incluye arrepentimiento, perdón, justificación, nuevo nacimiento y adopción. Las buenas obras son fruto de la salvación, nunca su precio.
Juan 3:3–16 · Hechos 2:38 · Efesios 2:8–10 · Romanos 10:9–10La vida cristiana no se sostiene solamente con conocimiento: dependemos de la presencia, santificación, poder y dirección del ESPÍRITU SANTO.
Creemos que el ESPÍRITU SANTO es DIOS y persona divina, no una fuerza impersonal. Convence de pecado, regenera, habita en cada creyente, revela a JESUCRISTO, guía a la verdad, produce fruto, santifica y capacita. Como Iglesia deseamos depender por completo de Su presencia, Su voz y Su dirección.
Juan 14:16–17 · Juan 16:7–15 · Gálatas 5:22–25Creemos que JESUCRISTO bautiza con el ESPÍRITU SANTO y fuego para otorgar poder, testimonio y valentía. Animamos a todo creyente a buscar esta llenura continua; en Hechos se manifiesta con lenguas, profecía, alabanza inspirada y proclamación poderosa.
Hechos 1:5–8 · Hechos 2:1–18 · Hechos 10:44–46 · Hechos 19:6Afirmamos sin reservas la plena vigencia y operación de todos los dones del ESPÍRITU SANTO: palabra de sabiduría, palabra de ciencia, fe, dones de sanidades, milagros, profecía, discernimiento de espíritus, diversos géneros de lenguas e interpretación de lenguas. Los recibimos y procuramos con fe, amor, orden, humildad y discernimiento.
Romanos 12:4–8 · 1 Corintios 12:4–11 · 1 Corintios 13–14Creemos que DIOS llama a Su pueblo a una vida santa. La santificación es una obra de gracia que comienza en la conversión y continúa mientras somos transformados a la imagen de JESUCRISTO. La unción jamás sustituye al carácter.
1 Pedro 1:15–16 · Romanos 12:1–2 · 2 Corintios 3:18 · Hebreos 12:14JESUCRISTO es la cabeza de Su Iglesia. Toda autoridad es delegada, todo don sirve al cuerpo y todo ministerio permanece sometido a la Palabra.
Creemos en una Iglesia universal y en comunidades locales donde se adora, enseña, ora, comparte, disciplina, cuida y envía. Cada creyente pertenece al cuerpo de JESUCRISTO, recibe dones y es llamado a servir; nadie madura en aislamiento.
Hechos 2:42–47 · 1 Corintios 12:12–27 · Colosenses 1:18Creemos que JESUCRISTO continúa dando apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros para perfeccionar a los santos, edificar Su cuerpo y llevarlo a madurez. La Escritura declara que DIOS puso primero apóstoles y luego profetas: entendemos este orden como prioridad funcional para fundamento, dirección, gobierno y equipamiento, no como superioridad personal. Apóstoles y profetas cooperan como ministerios fundamentales bajo JESUCRISTO, la piedra angular; evangelistas, pastores y maestros son igualmente indispensables para la cosecha, el cuidado y la estabilidad doctrinal. Ninguno reemplaza a CRISTO, añade Escritura ni reproduce la autoridad irrepetible de los apóstoles del Cordero.
1 Corintios 12:28 · Efesios 2:20 · Efesios 4:11–16 · Apocalipsis 21:14Creemos que JESUCRISTO gobierna Su Iglesia por el ESPÍRITU SANTO, conforme a la PALABRA, y concede una gracia apostólica para edificar y ordenar. El servicio apostólico guarda doctrina y visión, establece cultura y estructura, reconoce líderes, forma equipos, corrige desviaciones, resuelve asuntos de gobierno, abre y fortalece obras y comisiona obreros. Opera en pluralidad con profetas, ancianos y los demás ministerios, con responsabilidad y rendición de cuentas. Su autoridad es delegada, paternal y constructiva: existe para proteger, alinear, madurar, multiplicar y enviar, nunca para dominar conciencias, manipular o levantar culto a una personalidad.
1 Corintios 12:28 · 2 Corintios 10:8 · Hechos 13:1–4 · Hechos 15:1–29 · Tito 1:5Creemos que el don de profecía puede operar en los creyentes según el ESPÍRITU SANTO, y que el ministerio del profeta requiere un llamado reconocido, carácter probado, fruto constante y responsabilidad. Los profetas disciernen tiempos y ambientes, velan en intercesión, revelan el corazón y propósito de DIOS, llaman al arrepentimiento, confirman llamados y envíos y ministran dirección, edificación, exhortación y consuelo. Cooperan con los apóstoles para alinear y fortalecer la obra. Toda palabra debe ser juzgada por la Escritura y por creyentes maduros; ninguna revelación personal crea doctrina, controla decisiones ni sustituye la voz de la PALABRA.
Efesios 2:20 · Hechos 11:27–30 · Hechos 13:1–3 · 1 Corintios 14:3, 29 · 1 Tesalonicenses 5:19–22Creemos en el bautismo por inmersión de quienes se han arrepentido y han creído en JESUCRISTO. Es un acto público de obediencia que identifica al creyente con Su muerte, sepultura y resurrección; no es una obra humana que compre la salvación.
Mateo 28:19 · Hechos 2:38–41 · Romanos 6:3–4Creemos que el pan y la copa fueron instituidos por JESUCRISTO para recordar Su sacrificio, participar en comunión, anunciar Su muerte y esperar Su regreso. La celebramos con gratitud, reverencia, examen propio y unidad.
Lucas 22:14–20 · 1 Corintios 10:16–17 · 1 Corintios 11:23–29El Evangelio anuncia salvación integral en JESUCRISTO, moviliza a la Iglesia hacia las naciones y mantiene sus ojos puestos en el regreso del REY.
Creemos que DIOS sana y obra milagros hoy. Oramos con fe, compasión y perseverancia en el nombre de JESUCRISTO, reconociendo Su soberanía. No prometemos resultados que DIOS no ha garantizado ni culpamos al enfermo cuando la respuesta no llega como esperamos.
Isaías 53:4–5 · Marcos 16:17–18 · Santiago 5:14–16Creemos que la guerra espiritual es real y que JESUCRISTO, mediante Su cruz y resurrección, venció a Satanás, despojó a los principados y dio a Su Iglesia autoridad para resistir al diablo, expulsar demonios y destruir las obras de las tinieblas. Peleamos desde la victoria de CRISTO con la armadura de DIOS, la PALABRA, oración, intercesión, ayuno, fe, alabanza, obediencia y santidad. Ministramos liberación con arrepentimiento, perdón, renuncia, cierre de puertas, renovación de la mente y discipulado. Intercedemos por personas, familias, congregaciones, ciudades y naciones, recordando que nuestra lucha no es contra seres humanos. Rechazamos la especulación, el miedo, el espectáculo, la violencia, la humillación y el diálogo con espíritus para buscar información.
Lucas 10:17–20 · Colosenses 2:14–15 · 2 Corintios 10:3–5 · Efesios 6:10–18 · 1 Juan 3:8Creemos que toda la Iglesia ha sido enviada a predicar el Evangelio, hacer discípulos, bautizar y enseñar. El poder del ESPÍRITU SANTO nos impulsa desde nuestros hogares y ciudad hasta las naciones, plantando y fortaleciendo obras que permanezcan fieles a JESUCRISTO.
Mateo 28:18–20 · Marcos 16:15–20 · Hechos 1:8Creemos que JESUCRISTO arrebatará a Su Iglesia antes de la Gran Tribulación: los muertos en CRISTO resucitarán y los creyentes vivos serán transformados para encontrarse con el SEÑOR en el aire. También creemos en Su regreso personal, visible y glorioso, la resurrección, el juicio final y la eternidad. No fijamos fechas; vivimos en esperanza, santidad, vigilancia y misión.
1 Tesalonicenses 4:13–18 · 1 Corintios 15:51–52 · Apocalipsis 3:10 · Tito 2:13Nuestra posición en la batalla
No exaltamos las tinieblas ni construimos una doctrina alrededor del enemigo. Nuestro centro es JESUCRISTO: Su cruz, Su resurrección, Su autoridad y la presencia del ESPÍRITU SANTO.
Reconocemos el conflicto espiritual, discernimos sus diferentes expresiones y ministramos con firmeza, compasión, orden y responsabilidad. La meta no es solamente expulsar una opresión, sino conducir a la persona a una vida libre, llena del ESPÍRITU SANTO y establecida en la verdad.
La Iglesia no pelea para intentar obtener victoria: permanece en la victoria que JESUCRISTO ya conquistó y ejecuta Su autoridad para que las personas sean libres y el Reino de DIOS avance.
Satanás y los poderes de las tinieblas son enemigos creados y derrotados, no rivales iguales a DIOS. Por Su cruz y resurrección, JESUCRISTO los despojó y triunfó sobre ellos. La Iglesia ministra desde esa victoria, bajo autoridad delegada y nunca desde poder humano independiente.
Lucas 10:17–20 · Colosenses 2:14–15 · Efesios 1:19–23Permanecemos firmes con la verdad, la justicia, el Evangelio, la fe, la salvación, la PALABRA y toda oración. Resistimos en el NOMBRE DE JESUCRISTO mediante fe, intercesión, ayuno, alabanza, obediencia, santidad, la sangre del CORDERO y la palabra de nuestro testimonio. No combatimos con violencia, temor ni métodos carnales.
2 Corintios 10:3–5 · Efesios 6:10–18 · Apocalipsis 12:11Ministramos libertad a quienes sufren opresión, ordenando a los espíritus inmundos salir en el NOMBRE DE JESUCRISTO. Guiamos a la persona en arrepentimiento, perdón, renuncia a todo pacto y práctica de tinieblas, cierre de puertas, renovación de la mente y vida llena del ESPÍRITU SANTO. La libertad debe ser protegida mediante discipulado, comunión y obediencia.
Marcos 16:17 · Lucas 11:20–26 · Hechos 19:18–20 · Romanos 12:2Oramos contra toda obra de engaño, esclavitud, idolatría, injusticia y opresión que afecte a personas, familias, congregaciones y territorios. Nuestra lucha nunca es contra seres humanos. Distinguimos entre la carne, el sistema del mundo y la acción demoníaca, y no convertimos sospechas, nombres o experiencias aisladas en doctrina.
Daniel 10:12–13 · Efesios 6:12 · 1 Pedro 5:8–9 · 1 Juan 4:1Orden ministerial: no buscamos conocimiento en los demonios ni damos autoridad doctrinal a sus palabras. Toda ministración se somete al NOMBRE DE JESUCRISTO, a la PALABRA, al discernimiento del ESPÍRITU SANTO y al cuidado responsable de las personas.
Nuestra esperanza bienaventurada
Esta es la posición escatológica que MIVN confiesa y enseña: aguardamos a JESUCRISTO, nuestro SALVADOR, quien vendrá por Su Iglesia antes de la Gran Tribulación.
JESUCRISTO descenderá del cielo; los muertos en CRISTO resucitarán y los creyentes vivos serán transformados y arrebatados para encontrarse con Él en el aire.
1 Tesalonicenses 4:16–17 · 1 Corintios 15:51–52Confesamos como posición doctrinal de MIVN que el arrebatamiento de la Iglesia ocurrirá antes del período de la Gran Tribulación. Esperamos a JESUCRISTO, quien nos libra de la ira venidera.
1 Tesalonicenses 1:10 · 1 Tesalonicenses 5:9 · Apocalipsis 3:10Esta esperanza no nos conduce a fijar fechas, sino a vivir preparados, consagrados, vigilantes y ocupados en la misión hasta que nuestro SEÑOR venga por Su Iglesia.
Tito 2:13 · 1 Juan 3:2–3 · Mateo 24:42–44Nuestro orden ministerial
La madurez espiritual no consiste en apagar lo sobrenatural, sino en ministrarlo de una manera que honre a DIOS, edifique a la Iglesia y cuide a cada persona.
Toda doctrina y práctica se examina en el contexto completo de la Escritura.
Los dones, títulos y experiencias nunca ocupan el lugar que pertenece al SEÑOR.
Valoramos santidad, verdad, amor, justicia y vidas transformadas por encima de la apariencia.
Ningún líder está por encima de corrección, cuidado pastoral o responsabilidad ética.
Una confesión viva
No queremos una ortodoxia sin presencia ni una experiencia sin fundamento. Anhelamos conocer la verdad, obedecerla en el poder del ESPÍRITU SANTO y mostrar el carácter de JESUCRISTO en todo.
De la convicción al servicio